1.- Hay que concienciarse de que la magia de las velas no es una diversión que pueda tomarse a la ligera, sino que se trata de un ritual en el que se barajan fe, mística y devoción por lo que no admite ligerezas ni frivolidades.
2.- No debemos olvidar, en ningún momento, que la vela puede actuar como sistema adivinatorio, método de protección, o como auxilio para obtener un deseo y, como es lógico, para solicitar la luz necesaria que alumbre nuestro camino en pos del éxito, siempre y cuando, ese éxito no vaya en perjuicio de la felicidad de otras personas.
3.- Debemos tener una conciencia firme de que actuamos en nombre del bien y de la luz.
4.- Es obligatorio la utilización de una sola vela por cada rito. Cada ceremonial requiere una vela distinta. No es prudente encadenar rito tras rito, encender velas y apagarlas para prender otras de diferente color.
5.- Es necesario advertir que una vela común y corriente, como la que utilizamos frente a la carencia de luz en nuestras casas, obra los mismos efectos que otra más sofisticada.
6.- La vela se ha de prender, siempre, con una cerilla de madera.
7.- Nunca se debe apagar soplando, sino ahogando la llama con una cuchara, o con el interior de un vaso.
8.- Es recomendable que, cuando una vela se enciende, se deje terminar hasta el final.
9.- Nunca deben sujetarse por la base, con ningún sujeta velas ni nada por el estilo, ya que no permitiría a la vela acabar el ritual y no se podría leer el dibujo que la cera deja al consumirse. La mejor manera de poner la vela es encima de un plato, poniendo algunas gotitas de cera de la propia vela para que se sujete.
10.- Utilizar, para el ritual, siempre la misma mesa, evitando mesas en las que el trabajo sea estresante como, puede ser la mesa de la cocina. Si no tenemos esa posibilidad, al hacer el ritual cubriremos la mesa con un tapete para evitar las negatividades de la mesa.
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